martes, 1 de abril de 2008

Ireland

Dos años atrás a estas alturas...



El vuelo Bruselas-Dublin lo pasamos en la cola del avión charlando con los azafatos. No se puede ir con italianos...

Un micra rojo y otro azul con el volante extrañamente colocado a la derecha, nos llevaron por carreteras infinitas, sin indicaciones en kilometros, y acompañadas de paisajes verdes y música celta. Priripipiriríii! y más verde. Hasta que se acababan en algún lugar, el último más impresionante que el anterior. Cork, Dublin...poco tiempo pasamos en las ciudades, lo justo para enganchar la próxima carretera.






Ferry-s y supermercados donde abastecernos de galletas, patatas y material para sandwiches.





Noches en albergues de esos que no sabes con quien duermes al lado y alguna que otra con alto peligro de congelación, aparcados en medio de un bosque. Aún no se como salimos vivos de aquello...

Uno de los lugares más increibles en los que he estado nunca.






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