Una mañana de bicicleta por los alrededores de Montmeló con el aparejador que más días de vacaciones tiene al cabo del mes. Aunque faltaron las abdominales.
Un mediodía de Torre, de montaña, de yayos. La mesa a rebosar de comida y mimos.
Una tarde de tormenta vista y oida desde el sofá.
Un principio de noche de carretera mojada y autopista llena de caras. A falta de 6 minutos de cerrarse las urnas.
Y ahora lunes...
Una mañana...
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