
Pensaba que superar la resaca de la falta de 5 horas dormidas me inspiraria. Pensaba que se me ocurriria la manera de ponerle texto a la "imagen", escondiendo al máximo entre lineas.
Pero si lo pienso...
no me sale.
9 horas concentradas en pocos minutos, que es lo que realmente parecieron ser.
Empezaron con unas butacas contiguas y unos vasos de cartón y plástico, intentando recrear un escenario lejano, pero muy cercano a la vez.
Les siguió la duda, la indecisión. La falta de costumbre.
Y el no darse por vencidos.
Cuando te falle una montaña, siempre habrá otra...una de mágica.
Abajo teníamos una ciudad dormida en el silencio de la noche, tapada por un edredón de niebla.
La luna, que de vez en cuando se asomaba para decirnos algo. Y luego nos dejaba...
Una mano invisible que nos destapó la caja de los secretos, y las verdades.
Otra que nos tapó la boca cuando sonaba aquella canción que cruzó un oceano, para tener un silencio tan cómodo, tan cálido...
Y tantas otras cosas, tantas.
Y visto que el no pensar hace que sólo me salgan frases sin sujeto y predicado de los dedos, lo dejaré estar así....escondido entre lineas.
La película a ojos ajenos pareció haber llegado al fin, pero resultó ser una pausa para los anuncios.
Fué una escena y escenario más que dos guionistas caprichosos y COBARDES escribieron, de la que ya es una de las más bellas histórias...
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